
“La gran oportunidad de servir a mis semejantes, sin esperar nada a cambio”.
En la mañana del 22 de abril de 1992, me encontraba en la ciudad de Guadalajara, Jal., atendiendo asuntos inherentes a mi cargo como Gerente de Operaciones del Grupo Radio Zamora, cuando me enteré, a través de la radio, sobre las explosiones ocurridas en el Sector Reforma.
De inmediato me trasladé hasta el lugar de los hechos y minutos más tarde, utilizando el teléfono móvil de la empresa (un equipo de mochila), me comuniqué a la cabina de la emisora XEZM-AM “La Expresión de Zamora”, en el 650 de AM, para transmitir en directo las primeras informaciones sobre ese lamentable acontecimiento en la “Perla Tapatía”.
Esa transmisión fue escuchada por varios integrantes del H. Cuerpo de Rescate y Salvamento, Delegación Zamora, quienes de inmediato se pusieron en comunicación conmigo, y esa misma noche del 22 de abril, al mando del comandante Pedro Rodríguez Maya, personal, unidades y un servidor, participamos en el operativo de rescate.
A partir de entonces, la relación personal con la comandancia del H. Cuerpo de Rescate y Salvamento en Zamora fue más constante, invitándome el comandante Pedro Rodríguez Maya a que ingresara como Rescatista a la Institución, lo cual acepté con mucho gusto y con un alto sentido de responsabilidad.
Esta decisión personal me obligó a realizar varios cambios en mi vida personal, familiar y laboral. Una gran oportunidad de crecer, madurar y servir al prójimo, el destino lo ponía en mi camino. El resto sería responsabilidad solo mía.
En 1993, y después de tomar la capacitación y el adiestramiento militar requerido, recibí el nombramiento como Suboficial del H. Cuerpo de Rescate y Salvamento, Delegación Zamora (RM 825).
Me incorporé como todo elemento para realizar las guardias en nuestra Base de operaciones. Entre otras actividades, tuve el honor de participar en varios desfiles cívico-militares que se realizaron en las ciudades de Zamora, Uruapan y en la capital, Morelia.
Como todo en la vida, el tiempo siguió su marcha y cada vez se me complicaba más poder participar en los operativos, tanto locales como foráneos, sobre todo los de búsqueda de personas, por el tiempo que podría llevarnos en ellos. Mi principal responsabilidad al estar en Zamora, era precisamente el grupo de radio.
Por la tarde del lunes 13 de junio de 1994, estando, laborando en la empresa, se nos informó por radio (portátil) que en Uruapan se había registrado el accidente de un avión.
La información en ese momento era que la aeronave había pretendido aterrizar en el aeropuerto de Uruapan, Mich., pero debido a las pésimas condiciones del clima (lluvia), el piloto decidió no hacerlo y al intentar volver a tomar altura la aeronave, se impactó en la parte más alta del Cerro de las Cruces.
Por este motivo, se pidió el apoyo de elementos a las delegaciones de Rescate en el interior del Estado, para emprender un operativo de búsqueda del aparato y rescatar a la tripulación y pasajeros.
Con la anuencia del Lic. Arturo Laris Rodríguez, director del Grupo Radio Zamora, acepté el reto de sumarme a los rescatistas que irían de Zamora a Uruapan.
Después de viajar por la madrugada y dormir poco, a muy temprana hora del día siguiente emprendimos la caminata para ascender el Cerro de la Cruces e intentar localizar el avión. Caminamos durante varias horas que se me hicieron “eternas”, pero finalmente logramos llegar al punto del accidente, con apoyo de otros rescatistas.
La escena más impactante que tuve la oportunidad de vivir en mis años con Rescate fue precisamente esa. Árboles cortados por las alas de la avioneta antes de estrellarse, y una gran cantidad de objetos personales distribuidos en la zona. Finalmente, la imagen real, mis ojos no daban crédito a lo que veía en ese momento.
La aeronave se impactó contra el cerro provocando una especie de “cueva”, en la cual lamentablemente murieron calcinados sus nueve ocupantes; siete pasajeros y dos elemntos de la tripulación.
La aeronave de la línea Aero Cuahonte, Matrícula XA-SLU, había salido de Lázaro Cárdenas a Urupan, ambas ciudades del Estado de Michoacán, registrado como un vuelo doméstico.
Al regreso de ese viaje, y después de varios días de meditarlo a conciencia, tomé la decisión de no volver a participar activamente en esos operativos, pues mi edad y preparación física, ya no eran elementos a mi favor, y corría más riesgos de accidentarme, que de apoyar a personas en situaciones extremas.
Esta decisión, totalmente personal, ha sido de las más difíciles en mi vida, pues dejaría de hacer una de las actividades que me más habían contribuido a forjado aún más mi carácter, los operativos de búsqueda y rescate de personas.
Como reconocimiento a mi labor realizada en pro de la Delegación Zamora del H. Cuerpo de Rescate y Salvamento y los habitantes de la región, el M.C. Adalberto García de León Marín, entonces director del Sistema Estatal de Protección Civil de Michoacán me nombró Supervisor (Asesor) del Área de Rescate y Salvamento de la Unidad de Protección Civil en la ciudad de Zamora, Mich.
A inicios de 1997, recibí el ofrecimiento de Teléfonos de México, S.A. de C.V. (TELMEX) para desempeñar el cargo como Gerente de Comunicación y Relaciones Gobierno, División Occidente. Este nuevo reto profesional me permitiría regresar de nuevo a Guadalajara, Jal., mi ciudad natal.
Por este motivo, informé a mi comandante Pedro Rodríguez Maya, que dejaría de permanecer como miembro activo del H. Cuerpo de Rescate y Salvamento de Michoacán.
Recuerdo con profunda emoción, pero también con mucha nostalgia, que días antes de mi regreso a Guadalajara, y por decisión propia, le hice entrega al comandante Pedro Rodríguez Maya de mis uniformes, casco y algunas más de mis pertenecías que utilicé en los servicios y operativos de emergencia, para que se los obsequiara a nuevos elementos que ingresaran a Rescate, y cuya situación económica les impidiera hacer el gasto en estos elementos obligatorios para el personal activo.
El regreso a Guadalajara no a sido motivo para dejar de tener contacto y comunicación permanente con mis hermanos de Rescate Zamora.
En 2010, mis padres Alfonso y Sara festejaron sus Bodas de Oro (1960-2010), para lo cual organizaron un gran evento al cual también asistieron amistades de la familia. La comida se llevó a cabo en el Club de Industriales de Jalisco.
Siendo un evento y celebración familiar, no podía faltar mis hermanos de Rescate Zamora, quienes estuvieron dignamente representados por los comandantes Pedro Rodríguez Maya y Sergio Gómez García.
Durante la fiesta, llegó el momento en que mi padre Alfonso, hizo uso del micrófono para agradecer a los invitados su asistencia. Acto seguido, tomé el micrófono para dar pie a una “gran sorpresa” que le teníamos preparada a mis padres, con la complicidad de mis hermanos Adriana y Ernesto, así como de mis hijos Daniela y Alfonso.
Con mucho gusto y emoción hasta lo más profundo de mi corazón, invité a pasar al frente al comandante Pedro Rodríguez Maya para que hiciera uso de la palabra.
Ante el asombro de mis padres e invitados, el comandante Rodríguez Maya les dirigió un mensaje muy especial por sus Bodas de Oro, y como agradecimiento por su apoyo incondicional a Rescate desde hace varios años, llevaron a cabo las gestiones necesarias para que una ambulancia llevara el nombre de Alfonso Gómez Araujo. Esta unidad se encontraba en Morelia, Mich., para su rotulación oficial y puesta en operación lo antes posible.
Posteriormente, el comandante Pedro Rodríguez Maya se dirigió a la mesa donde se encontraban mis padres, y en compañía del comandante Sergio Gómez García, le hicieron entrega del Oficio de autorización por parte del Consejos de Administración de Rescate Michoacán, para que la Unidad R3030 llevara su nombre. Adicionalmente, le entregaron una fotografía de dicha, tal y como quedaría rotulada en posteriores días. Esta unidad de Rescate y Salvamento fue asignada a la Delegación Uruapan de Rescate Michoacán.
El sábado 15 de mayo de 2010, se llevó a cabo el festejo del 32 Aniversario de su fundación de la Delegación Uruapan de Rescate. Como parte de los festejos conmemorativos, se entregó equipo médico al personal operativo, y la entrega oficial de la Unidad No. R-3030, rotulada oficialmente y con el nombre de Alfonso Gómez Araujo, mi padre.
Por motivos de salud, mi padre Alfonso no pudo asistir al evento, comisionándome para tomar su lugar. Otro gran momento para mí en la vida conjunta con Rescate Michoacán, que iniciáramos en 1992. Ver físicamente la Unidad con el nombre de mi padre, estremeció todo mi ser.
Una mezcla de sentimientos y emociones positivas estaban en mí. Difícil me resultó contener las lágrimas de emoción. Sólo personas importantes que han apoyado a Rescate Michoacán de una u otra forma, llevan el nombre de alguna Unidad de la Institución.
A partir del 15 de mayo de 2010, mi padre forma parte de ese distinguido y selecto grupo de personas altruista. “No lo copié ni aprendí, lo heredé de mis padres”.
Cuando pensé que mi relación con mis hermanos de Rescate Zamora se mantendría frecuente como desde hace varios años, la vida me permite de nueva cuenta participar activamente con ellos, no en operativos de búsqueda y rescate, pero sí en ámbito de la Comunicación Instiucional, Relaciones Públicas, e Imagen y Protocolo; ahora con ingerencia y responsabilidad en todas las delegaciones de Rescate Michoacán en operación, y todas aquellas que se integren en un futuro próximo.
En marzo de 2021, recibí el apoyo y la autorización por parte del Consejo de Administración que preside el MD. y comandante Estatal Efrén Conreras Gaitán, para conformar y presidir, por primera vez en la historia de la Institución, la Dirección de Comunicación de Rescate Michoacán.
Los integrantes de esta Dirección (todos honorarios) son profesional en las áreas de Comunicación, Relaciones Públicas, Negocios Internacionales, Psicología, Diseño Gráfico, Marketing Digital, entre otras más.
Hoy las telecomunicaciones nos permiten trabajar en tiempo real, sin importar la distancia física entre todos nosotros.
“Salvar vidas, es nuestra razón de ser”.







